El viceministro de Políticas Antibloqueo de Venezuela, William Castillo, explicó cómo el embargo petrolero de Estados Unidos debilitó al sistema de salud antes de los terremotos de la semana pasada. La industria petrolera, que históricamente generó 97 por ciento de los ingresos del país, lleva 11 años bajo sanciones estadounidenses, intensificadas en los últimos siete.
Castillo detalló que Venezuela destina entre 77 y 80 por ciento de su presupuesto a programas sociales como salud y educación públicas, recursos que se redujeron más de 90 por ciento por el embargo. La imposibilidad de pagar en el extranjero equipos para el sistema eléctrico y de agua también afectó la calidad de los servicios médicos, según el funcionario.
Pese a este panorama, los hospitales públicos de Caracas atendieron la emergencia sin el colapso que describieron algunos reportajes: los 15 nosocomios de la capital operaron en contingencia y un centenar de clínicas privadas se sumaron de forma gratuita para recibir pacientes. El gobierno informó que la ayuda internacional ya suma 2 mil 624 rescatistas y 84.4 toneladas de equipo procedentes de 24 países, entre ellos un contingente cubano de 55 especialistas.
El centro de acopio instalado en la embajada de Venezuela en la Ciudad de México sigue recibiendo muestras de solidaridad de la población mexicana. Durante el fin de semana, los equipos de rescate lograron sacar con vida a 33 personas de entre los escombros. Las autoridades venezolanas insisten en que el origen económico de la crisis sanitaria antecede por años a la tragedia de los sismos.

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