Científicos han convertido a la bacteria Wolbachia, que existe de forma natural en la mayoría de los insectos del planeta, en un arma de control biológico contra el dengue, el zika y el chikungunya. La estrategia consiste en infectar en laboratorio a mosquitos machos Aedes aegypti con esa bacteria y liberar millones de ellos en zonas de alto riesgo. Cuando se aparean con hembras silvestres que no portan la bacteria, los huevos no llegan a desarrollarse, lo que reduce de forma progresiva la población del vector.
México ya implementa el Proyecto Wolbachia a escala nacional. Yucatán opera la llamada “Fábrica de Mosquitos Buenos”, un laboratorio de la Universidad Autónoma de Yucatán que produce millones de ejemplares para liberación controlada. El programa arrancó también en Baja California Sur y el gobierno federal lo presentó como modelo de vanguardia en la región.
La ventaja del método es que no modifica genéticamente a ningún organismo y no requiere el uso de insecticidas adicionales. A diferencia de los machos, las hembras con Wolbachia sí transmiten la bacteria a todas sus crías, lo que abre una segunda vía: si las hembras portadoras se reproducen y dominan la población local, el virus del dengue ya no encuentra un vector eficiente para circular. México se posicionó como referente regional en ambas técnicas.
El secretario de Salud, David Kershenobich, planteó reducir en 50 por ciento los casos de dengue, zika y chikungunya hacia 2030. Con la temporada de lluvias en curso, las autoridades reforzaron la vigilancia en los estados con más incidencia: Yucatán, Veracruz, Tabasco y Chiapas.

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