El Ángel de la Independencia vivió su noche más multitudinaria del Mundial. Más de un millón de personas desbordaron Paseo de la Reforma, el Zócalo, el Monumento a la Revolución y el Caballito para celebrar el pase histórico de México a los octavos de final. La lluvia que había retrasado el partido en el Estadio Ciudad de México cedió justo al pitazo final, como si el cielo también quisiera unirse al festejo.
Fuegos artificiales tricolores estallaron sobre el Ángel desde las escalinatas del monumento. Las cifras del festejo pusieron en perspectiva el crecimiento de la fiesta: cuando México venció a Corea del Sur, el Ángel reunió a 400 mil personas; tras la goleada a la República Checa, a 800 mil. Con el triunfo sobre Ecuador la marea verde rompió por primera vez la barrera del millón. La celebración se extendió hasta la madrugada del 1 de julio.
La presidenta Claudia Sheinbaum siguió el partido desde Azcapotzalco, en un deportivo, y publicó que el equipo jugó con el corazón y el alma. Clara Brugada también celebró desde redes y el Gobierno capitalino habilitó pantallas en varios puntos para que nadie se quedara sin ver el partido.
El gol de Quiñones fue tan estruendoso que registró vibración en los sismógrafos del área metropolitana. La siguiente cita para la marea verde es el 6 de julio, cuando México enfrente en el Estadio Ciudad de México a Inglaterra..

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