Tres cuartas partes del gas natural que México consume cada día llegan de Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso ese dato en el centro de su conferencia matutina del 8 de abril para justificar la Estrategia para Fortalecer la Soberanía Energética, un plan en tres ejes que busca revertir esa dependencia de forma gradual en los próximos 10 a 15 años. De los 9 mil millones de pies cúbicos que el país consume diariamente, Pemex produce apenas 2 mil 300 millones; los restantes 6 mil 800 millones provienen de importaciones: en 2025, el 80 por ciento llegó de Texas y el 20 por ciento de California, según datos de la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar.
La estrategia descansa en tres pilares. El primero es la eficiencia: equipos que consuman menos energía en hogares e industria. El segundo es la transición renovable: elevar la participación de fuentes limpias en la generación eléctrica del 24 al 38 por ciento hacia 2030. El tercero, y el más inmediato, es la explotación de las reservas nacionales de gas natural en yacimientos convencionales, estimadas en más de 83 mil millones de pies cúbicos. Para los yacimientos no convencionales, con reservas de más de 141 mil millones de pies cúbicos, la mandataria anunció la integración de un Comité Técnico Científico de especialistas en agua, geología, explotación sustentable y medio ambiente, que entregará recomendaciones en dos meses. Un equipo técnico del gobierno visitó Texas, California y Canadá durante cuatro meses para revisar tecnologías disponibles.
Sheinbaum reconoció que los contratos de importación con Estados Unidos están garantizados y que la relación bilateral es estable, pero subrayó que reducir la dependencia es una decisión de responsabilidad nacional. La vulnerabilidad actual, dijo la secretaria González Escobar, se expresa en sensibilidad ante variaciones de precio, riesgo ante tormentas invernales en el norte, incertidumbre ante conflictos geopolíticos y limitaciones al desarrollo regional. El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, confirmó el potencial del subsuelo mexicano para incrementar la producción en los próximos años. La presidenta sintetizó el espíritu del plan con una pregunta repetida: lo que ponemos en el centro es la soberanía, el desarrollo del país y el futuro ambiental.

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