La designación de Laura Itzel Castillo como nueva titular de la Secretaría de las Mujeres dejó vacía la presidencia de la Mesa Directiva del Senado y encendió la disputa interna de Morena. El senador mexiquense Higinio Martínez fue el primero en levantar la mano: reconoció públicamente que evalúa buscar el cargo para conducir la Cámara Alta a partir del 1 de septiembre, cuando inicia el último año de la LXVI Legislatura.
La elección corresponderá a un hombre, conforme a la práctica de alternancia de género que Morena mantiene desde 2018. Tras las gestiones de Martí Batres, Mónica Fernández, Eduardo Ramírez, Olga Sánchez Cordero, Alejandro Armenta, Ana Lilia Rivera, Fernández Noroña y Castillo, la presidencia volvería a un legislador varón. También suenan Manuel Huerta Ladrón de Guevara, veracruzano con vínculos en la bancada morenista, y Jorge Carlos Ramírez Marín, vicepresidente actual del Senado por el Partido Verde.
Adán Augusto López, excoordinador de Morena, ya impulsa al tabasqueño Óscar Cantón para desafiar a Martínez. El movimiento escenifica la pugna entre dos de las corrientes más fuertes del partido. Martínez cuenta con el bloque de “Los Puros”, donde se alinean senadores como Francisco Chíguil, Guadalupe Chavira y Ana Lilia Rivera, además del respaldo implícito de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez.
El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, frenó cualquier prisa y anunció que la definición llegará hasta la segunda quincena de agosto, una vez que concluya el proceso de selección de candidatos a gubernaturas en 17 estados. La elección del presidente de la Mesa Directiva se perfila como el primer gran termómetro de fuerzas dentro de Morena rumbo a las elecciones de 2027.

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