La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó en la mañanera del 29 de junio un reportaje del New York Times publicado el 27 de junio, que asegura que al menos una decena de gobernadores y legisladores de Morena habrían ofrecido colaborar como informantes de autoridades estadounidenses. La mandataria señaló que toda la nota descansa en fuentes anónimas y que el gobierno federal no tiene ningún dato que confirme esas versiones.
El reportaje de los periodistas Jack Nicas y Alan Feuer indica que la DEA habría propiciado los contactos, y señala a los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, como presuntos objetivos de investigaciones por corrupción. Ambos lo negaron de forma inmediata. Durazo envió una carta al NYT exigiendo una rectificación. Villarreal señaló que el propio reportaje no presenta sus afirmaciones como hechos probados, sino como versiones de fuentes que pedían el anonimato.
Sheinbaum fue directa al evaluar el estándar periodístico del diario: cuestionó cómo un periódico de ese rango puede publicar una nota que se resume en que “una fuente, quién sabe quién” afirma que miembros de Morena informan a Estados Unidos. Sostuvo que el gobierno mexicano no tiene forma de opinar sobre algo que no ha podido confirmar. La nota también detonó un debate sobre soberanía, pues algunos analistas la leyeron como parte de un patrón de presión política externa.
El antecedente es el reporte del LA Times del 3 de junio sobre las visas retiradas a Durazo y Villarreal, que ambos negaron. El detonante de fondo: la acusación de EU contra el gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya por nexos con Los Chapitos.

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