El presidente de Rusia, Vladímir Putin, decretó el 9 de abril un alto el fuego de 32 horas en Ucrania con motivo de la Pascua ortodoxa, festividad que se celebra el 12 de abril según el calendario juliano.
El Kremlin ordenó al ministro de Defensa, Andrei Belousov, y al jefe del Estado Mayor, el general Valeri Gerasimov, cesar los combates en todos los frentes a partir del sábado 11 de abril a las 16:00 horas y hasta el final del domingo 12 de abril. Las tropas, sin embargo, deberán permanecer en estado de alerta ante posibles provocaciones.
El comunicado del Kremlin concluyó: “Partimos de que Ucrania seguirá el ejemplo de la Federación Rusa”. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski respondió que su país actuará en consecuencia y retó a Moscú a no reanudar los ataques tras la tregua: “Rusia tiene la oportunidad de no volver a los ataques tras la Pascua”.
El anuncio llega después de que el Kremlin rechazara el 31 de marzo una propuesta conjunta de tregua de Zelenski. El portavoz Dmitri Peskov argumentó entonces que Kiev aprovecharía el cese para rearmarse y movilizar tropas. El conflicto se prolonga desde febrero de 2022.
No es la primera tregua pascual de Putin. El año pasado declaró una de 30 horas que ambas partes acusaron de incumplir mutuamente. La durabilidad de este tipo de pausas en el conflicto ha sido históricamente limitada.
Ante este escenario global, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en distintas ocasiones que México mantendrá su postura histórica de no intervención y solución pacífica de controversias. El 8 de abril, al celebrar el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, la mandataria expresó que “el mundo entero reconoce que el objetivo es que haya paz”. Sheinbaum también citó el precedente de la dependencia europea del gas ruso como argumento para impulsar la soberanía energética de México, un recordatorio de los costos geopolíticos que puede tener depender energéticamente de países en conflicto.

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