La presidenta Claudia Sheinbaum demandó que los gobiernos de Estados Unidos y Chihuahua expliquen la presencia de dos agentes estadounidenses adscritos a la Embajada de EU en un operativo de campo en la sierra Tarahumara, municipio de Morelos, para determinar si se violó la Ley de Seguridad Nacional. El gabinete de seguridad federal no fue informado sobre su participación.
Los dos agentes murieron en la madrugada del 19 de abril en un accidente carretero, junto con el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, y un elemento más, cuando el convoy en el que regresaban cayó a un barranco. Horas antes se habían localizado y desmantelado dos laboratorios de metanfetaminas presuntamente del cártel de Sinaloa.
Sheinbaum fue directa: “La relación es federal, no es estatal. No hay operaciones conjuntas en tierra, ni en aire”. Adelantó que pediría cuentas directamente al embajador de EU en México, Ronald Johnson, durante la visita que la delegación estadounidense realizó ese día a Palacio Nacional para la revisión del T-MEC. La Secretaría de Relaciones Exteriores envió una carta de extrañamiento al gobierno de EU.
El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui, respondió que los agentes no participaron en el operativo del narcolaboratorio sino en tareas de capacitación a entre ocho y nueve horas del sitio. Sheinbaum insistió en que la ausencia de notificación al gobierno federal constituye en sí misma una violación a los protocolos, independientemente del rol que hayan tenido los agentes.

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