El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió este lunes que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial representa riesgos sin precedentes para los derechos humanos y llamó a gobiernos y empresas tecnológicas a adoptar medidas urgentes para garantizar que esta tecnología permanezca bajo controles efectivos. La Oficina del Alto Comisionado señaló que la autorregulación empresarial, aunque necesaria, resulta insuficiente por sí sola.
En una carta dirigida a los Estados y a las compañías que desarrollan los sistemas de IA más avanzados, Türk sostuvo que el mundo se encuentra ante un momento decisivo y afirmó que la actual competencia por crear modelos cada vez más potentes está incrementando los riesgos para prácticamente todos los ámbitos de la vida. El funcionario de la ONU señaló que todos los derechos humanos están amenazados, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad. Advirtió particularmente sobre los sistemas de IA agéntica, capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones con un grado creciente de autonomía.
De acuerdo con Türk, eventuales fallas de estos sistemas podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir comunicaciones, desestabilizar infraestructura crítica y afectar instituciones democráticas. Entre los escenarios señalados se encuentra la posibilidad de que poblaciones enteras pierdan temporalmente acceso a servicios como agua, calefacción o sistemas financieros.
La preocupación también alcanza al ámbito militar. El Alto Comisionado sostuvo que la IA agéntica ya está acelerando el ritmo y ampliando el alcance de los conflictos, al tiempo que puede debilitar las salvaguardas destinadas a impedir el uso de armas de destrucción masiva. La advertencia se suma a la que Türk había formulado el 7 de septiembre ante el Consejo de Derechos Humanos, cuando señaló que la IA avanzada podría representar un riesgo existencial para la humanidad y pidió establecer garantías sólidas de seguridad.
Türk cuestionó además la concentración del poder tecnológico en un reducido número de empresas. En su carta planteó que ningún país puede gobernar por sí solo una tecnología de alcance global y que tampoco debería corresponder a una sola compañía decidir qué riesgos debe asumir la humanidad. Por ello, pidió que los Estados y las empresas actúen mediante mecanismos multilaterales y con base en el derecho internacional y los derechos humanos. La advertencia de la ONU llega mientras gobiernos y empresas debaten cómo establecer reglas internacionales capaces de conciliar el potencial de la IA con la protección de las libertades y derechos fundamentales.

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