El 8 de mayo de 2025, la fumarola blanca sobre la Capilla Sixtina anunció que la Iglesia tendría su primer pontífice estadounidense. Robert Francis Prevost, cardenal agustino nacido en Chicago, matemático de formación y misionero en Perú, eligió el nombre de León XIV. Un año después, su perfil desmonta las expectativas de quienes creyeron que sería el aliado religioso de Donald Trump: el primer papa nacido en Estados Unidos resultó ser uno de los referentes morales más incómodos para la Casa Blanca.
El punto de quiebre llegó con la Semana Santa. En plena escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, León XIV llamó desde el Vaticano a renunciar a las armas y resolver los conflictos mediante el diálogo. Trump respondió llamándolo “débil”, en una ruptura inédita entre la Casa Blanca y el papado. El pontífice no respondió al insulto. Mantuvo el rumbo. Desde enero de 2026, en su discurso ante el cuerpo diplomático, ya había criticado el debilitamiento del multilateralismo y la diplomacia basada en la fuerza, sin mencionar a Trump por su nombre, lo que analistas interpretaron como la primera gran definición política del pontificado.
Para celebrar su primer aniversario, el 8 de mayo viajó a Nápoles y Pompeya. Esta semana el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, acudió al Vaticano en lo que analistas leen como un intento de recomponer la relación. La primera encíclica del pontífice, cuya publicación se espera para finales de mayo y podria titularse Magnifica Humanitas, abordará los retos de la inteligencia artificial bajo el prisma de la dignidad humana, la justicia y el empleo. Ha advertido sobre el potencial de esta tecnología para el control social y los daños ambientales que genera la extraccion minera para sus dispositivos.
El teólogo Fernando Altemeyer resume el primer año con una paradoja: “Vino a dar continuidad a Francisco, pero a su manera. Usa la muceta y la cruz antigua, no tiene problema con la tradición, pero no va a hablar el lenguaje del conservadurismo.” Los analistas coinciden en que el hecho de que sea estadounidense marca una diferencia: “EEUU es el mayor riesgo desde el punto de vista de la inestabilidad mundial”, señalan, y León XIV lo sabe. Tiene 70 años, practica tenis y natación, compite con su hermano John en el Wordle y sigue los partidos de los Chicago White Sox. Tiene tiempo. Y al parecer, no tiene prisa en ninguna de las batallas que ha elegido.

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