El gobierno federal, junto con 19 instituciones públicas y tres cámaras empresariales, firmó este miércoles el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, un convenio que establece que todas las dependencias del Estado priorizarán el uso de acero nacional en sus obras de infraestructura, carreteras, trenes, vivienda y energía. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el acuerdo como histórico: “quizá nunca se había hecho una firma así”, dijo.
La secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, explicó que el acuerdo se articula en tres ejes: contrataciones públicas, financiamiento para infraestructura y compromisos de alto impacto en la construcción. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, subrayó que el acero es el insumo base de casi todas las cadenas industriales del país. “No nada más importa el precio; importa mucho dónde se hace”, dijo. La industria siderúrgica se comprometió a garantizar calidad, precios competitivos y abasto oportuno.
El representante de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), Sergio de la Maza Jiménez, detalló que el acuerdo respalda cerca de 90 mil empleos directos y da certidumbre a inversiones en curso superiores a 8 mil millones de dólares. El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Luis Rafael Méndez Jaled, precisó que el sector constructor consume cerca del 60 por ciento del acero del país, por lo que el acuerdo impacta directamente en costos y tiempos de obra.
Sheinbaum aclaró que el acuerdo no implica el cierre total a las importaciones: continuará la compra de materiales especializados que no se fabrican en México. La iniciativa se enmarca en el Plan México, la estrategia económica del gobierno federal que busca aumentar el contenido nacional en las cadenas productivas y reducir la dependencia de insumos extranjeros en un contexto de alta volatilidad comercial global.

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