Investigadores de Sanford Burnham Prebys, en California, publicaron en la revista Science Advances el hallazgo de que elevar los niveles de SORLA, una proteína que el cerebro produce naturalmente, puede suprimir los ovillos tóxicos de tau vinculados al Alzheimer. El trabajo, realizado en ratones, documentó varios mecanismos protectores: SORLA redujo la hiperfosforilación de tau (el proceso que la hace agruparse), frenó su propagación por las redes neuronales y disminuyó la hiperactivación glial, una respuesta inflamatoria que puede acelerar el deterioro.
Los ratones también mostraron menor dilatación ventricular, indicador de pérdida de tejido cerebral y mejor conservación de las sinapsis. El efecto contrario fue comprobado: los animales sin el gen SORL1, que codifica a SORLA, tuvieron mayor daño neuronal, lo que refuerza la hipótesis de que la proteína cumple una función protectora intrínseca que se pierde cuando está ausente.
El hallazgo tiene un contexto relevante: investigaciones previas ya habían asociado la baja expresión de SORL1 con mayor riesgo de Alzheimer y habían mostrado que SORLA limitaba la acumulación de beta-amiloide, la otra característica central de la enfermedad. Lo nuevo es su impacto directo en los ovillos de tau, el segundo mecanismo de daño sobre el que no había evidencia tan sólida en organismos vivos.
El estudio fue en modelos animales y no demuestra el mismo efecto en seres humanos. No existe método para que una persona aumente su SORLA desde fuera. El Alzheimer afecta a 55 millones de personas en el mundo. Los investigadores planean trasladar los hallazgos a estudios clínicos con pacientes como siguiente paso.

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