Científicos investigan conexiones hidráulicas poco exploradas en la Península de Yucatán
El proyecto MAYAS pretende probar que las cuevas más extensas conocidas hasta ahora son manifestaciones secundarias de una estructura regional mayor en la Península.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en coordinación con científicos internacionales, respalda el proyecto de investigación MAYAS, una iniciativa que busca identificar las conexiones hidráulicas subterráneas de la península de Yucatán y comprender el funcionamiento de sus extensos sistemas de ríos y cuevas inundadas. De acuerdo con un comunicado conjunto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Conanp, la investigación es encabezada por Robbie Schmittner, explorador y especialista en buceo de cuevas. Su objetivo es estudiar las principales rutas subterráneas de agua de un acuífero que todavía cuenta con amplias zonas poco exploradas.
La investigación plantea una hipótesis: los sistemas de cuevas inundadas más extensos conocidos, entre ellos Ox Bel Ha y Sac Actun, podrían ser manifestaciones secundarias de una estructura hidráulica regional de mayores dimensiones, cuyas principales vías de conducción de agua permanecen prácticamente inexploradas.
El modelo de investigación contempla seis estructuras geológicas que podrían estar relacionadas con la circulación regional del agua: el Anillo de Cenotes, la Sierrita de Ticul, el Río Hondo, Holbox, Akumal y el Arco de la Libertad. El equipo busca establecer las conexiones entre ellas y determinar su influencia en los desplazamientos subterráneos del agua.
Una de las hipótesis que serán sometidas a comprobación científica plantea que las corrientes marinas del Canal de Yucatán, entre el mar Caribe y el golfo de México, generan condiciones de presión y circulación que podrían impulsar movimientos de agua subterránea a escala regional.
Para investigar estas conexiones se utilizarán drones con instrumentos geofísicos, mediciones de campo y exploraciones subacuáticas. Los especialistas analizarán fracturas geológicas, posibles conductos y accesos naturales al acuífero. Los buzos también medirán caudales, corrientes y calidad del agua, además de recolectar muestras para estudiar ADN, algas, bacterias y otros componentes biológicos.
El proyecto adquiere relevancia por la importancia del acuífero peninsular como fuente de abastecimiento para la población y por su relación con ecosistemas terrestres y acuáticos. La estructura kárstica (formaciones rocosas que modeladas por acción del agua) del subsuelo permite que el agua circule mediante fracturas, cavernas y conductos interconectados, lo que también facilita el desplazamiento de contaminantes hacia lugares alejados de su origen, según información hidrológica del Gobierno de Yucatán y estudios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
En julio de 2026, Robbie Schmittner presentó el Proyecto MAYAS y explicó que la investigación busca ampliar la exploración hacia el sur de Quintana Roo y otras regiones de la península. Entre las zonas de interés mencionó el Río Hondo y Xcalak. También señaló la intención de utilizar tecnología aérea para localizar nuevas cavidades.
La exploración tiene antecedentes en el descubrimiento de conexiones entre sistemas de cuevas inundadas. En 2018, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó sobre la conexión de Sac Actun y Dos Ojos, en Quintana Roo, que conformaron entonces un sistema documentado de aproximadamente 347 kilómetros.
La Semarnat y la Conanp señalaron que los conocimientos generados por MAYAS servirán para identificar zonas vulnerables y establecer bases científicas para desarrollar medidas de conservación. La investigación también permitirá ampliar el conocimiento sobre la distribución y el funcionamiento de las reservas subterráneas de agua de la península.

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