Este 21 de mayo concluyó el capítulo más agudo de la crisis diplomática generada por la intercepción de la Flotilla Global Sumud: alrededor de 430 activistas abandonaron Israel a bordo de tres aviones fletados por Turquía desde el aeropuerto de Ramón, en el sur del territorio israelí. Entre los deportados se encuentran los ciudadanos mexicanos, incluido Al Muatasem Belah Alwiraikat Flores, joven originario de Pachuca, cuya embarcación Sirius fue directamente embestida por una nave militar israelí.
Las tres mexicanas detenidas el 18 de mayo, Paulina del Castillo Poblano, Sol González Eguía y Violeta Núñez Rodríguez, fueron trasladadas a un centro de detención en Ktziot. Familiares informaron que se espera su arribo al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México el 22 de mayo desde Estambul. El canciller Roberto Velasco mantuvo comunicación constante con embajadas en Israel, Grecia y Turquía durante toda la crisis.
La intercepción inició el 18 de mayo a las 10:00 horas (hora de Turquía y Palestina) y el último barco fue detenido el 19 de mayo cerca de las 19:00 horas. Israel interceptó alrededor de 40 embarcaciones de las 58 que conformaban la flotilla. El gobierno israelí afirmó que los activistas “no pasaron por prisión”; los detenidos lo disputaron y denunciaron que una embarcación fue chocada intencionalmente por naves militares.
México calificó la intercepción como una violación al derecho marítimo internacional, al haberse producido en aguas internacionales. El gobierno federal exigió en todo momento trato digno, respeto a derechos humanos y acceso consular inmediato. El caso suma a un primer episodio del 29 de abril cuando la activista Abril Rojas fue retenida 36 horas y deportada. Colectivos de apoyo realizaron concentraciones en el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México.

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