Canadá y la Unión Europea trabajan para “acercarse lo más posible a la adhesión”
Von der Leyen precisó que su propuesta consiste en una “asociación sin adhesión”, pues la ubicación geográfica de Canadá impide que se convierta en miembro pleno de la Unión.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió este jueves profundizar la relación entre la Unión Europea (UE) y Canadá mediante un nuevo esquema de asociación que, sin conceder la membresía plena al país norteamericano, se acerque a ella más que cualquier fórmula desarrollada anteriormente por el bloque comunitario. “Podemos construir una asociación que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra cosa que hayamos hecho antes”, declaró durante un discurso en Montreal, en el marco de la cumbre UE-Canadá.
La iniciativa busca llevar los vínculos bilaterales al nivel más alto posible y contempla, entre otros ámbitos, una mayor coordinación de políticas, cooperación institucional y participación en programas de investigación, educación y movilidad profesional. La presidenta de la Comisión también planteó estrechar la colaboración en inteligencia artificial, energía, clima y seguridad. Explicó que los tres ejes serían una mayor coordinación política, una cooperación más estrecha en materia de gobernanza y la participación canadiense en programas europeos como Erasmus+ y Horizonte Europa.
La propuesta, sin embargo, enfrenta reservas dentro de la UE. De acuerdo con EFE y Reuters, varios gobiernos (entre ellos Alemania y Francia) objetaron el concepto de “miembro asociado”, debido a sus implicaciones políticas y jurídicas. El término fue retirado del borrador de la declaración conjunta de la cumbre y sustituido por la fórmula “asociación cada vez más estrecha”, sin contemplar la adhesión plena. El primer ministro canadiense, Mark Carney, restó importancia a la denominación y afirmó que la nueva alianza “no es un ejercicio de mercadotecnia” y que el nombre no es lo fundamental.
La iniciativa se inscribe en una relación de larga data: Canadá y la UE mantienen desde 1959 el vínculo formal más antiguo de la Unión con un país industrializado. Sus relaciones están respaldadas por el Acuerdo de Asociación Estratégica y el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), aplicado provisionalmente desde abril de 2017. En 2025, el comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó alrededor de 130 mil millones de euros, más de 80 por ciento por encima del nivel de 2016, según el Consejo Europeo.
Podemos construir una asociación que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra cosa que hayamos hecho antes
Durante un discurso
El acercamiento se profundizó en la cumbre de junio de 2025, cuando ambas partes lanzaron una nueva asociación estratégica y firmaron un acuerdo de seguridad y defensa. En febrero de 2026, Canadá se convirtió en el primer país no europeo en incorporarse al instrumento SAFE de la UE, destinado a impulsar inversiones en producción y compras conjuntas de defensa.
Carney había anticipado que la cumbre de Montreal, programada para el 29 y 30 de octubre, buscaría convertir esa cooperación en una alianza para fortalecer la seguridad, la prosperidad y la capacidad de decisión de ambas partes. En su convocatoria oficial, describió el vínculo como una alianza abierta a otros países y orientada a que ninguna potencia pueda dictar sus decisiones.

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