El gobierno de la Federación Rusa, a través de la Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior ruso, acusó a “un país de occidente” de planear una oleada antirrusa en territorio mexicano y de otros países latinoamericanos, a partir de la retórica de la lucha contra el narcotráfico. La embajada de Rusia en México hizo eco del comunicado del gobierno ruso, en el que se asegura que los montajes en contra de Rusia son práctica corriente desde la Segunda Guerra Mundial. “El curso posterior de la historia, sin embargo, ha demostrado que el precio de estos montajes puede ser extremadamente alto, especialmente para los propios organizadores”; concluye el comunicado.
La Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior ruso informó que, de acuerdo con sus investigaciones, “los servicios especiales de un país occidental”, en coordinación con sus “secuaces ucranianos”, planean una nueva oleada antirrusa en territorios latinoamericanos como México, Venezuela y Colombia, afectados por el narcotráfico. De acuerdo con Rusia, el objetivo es plantar armas de origen ruso en cateos contra el crimen organizado para establecer que la Federación Rusa es proveedora y facilitadora de la violencia en Latinoamérica. Las evidencias fabricadas incluirían audios, grabaciones y documentos falsos.
El Servicio de Inteligencia Exterior explica que el objetivo de estas acciones sería minar las relaciones diplomáticas y económicas de Rusia con los países latinoamericanos, para que la región se alinee con ese país occidental en sus políticas contra la Federación Rusa. “Sin embargo, lo único que los rusófobos pueden lograr es demostrar una vez más su falta de límites morales y su pensamiento estereotipado”, asegura el gobierno de Rusia.
El comunicado finaliza con un recuento de ejemplos de la campaña mediática de los países euroatlánticos contra Rusia desde el estallido de la guerra contra Ucrania, en 2022. El Servicio de Inteligencia Exterior considera que la masacre de Bucha, en abril de 2022, donde murieron 73 civiles en ejecuciones sumarias, de acuerdo con la ONU, fue un montaje en su contra para establecer a Rusia como infame y más allá de la ley. El Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa concluye que las provocaciones fabricadas siempre resulta en detrimento de los organizadores.

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