Casi 2 mil 400 detenidos dejan las protestas en Francia
Casi 2 mil 400 detenidos y cerca de mil agentes heridos dejan las protestas por el costo de la vida en Francia. Manifestantes incendiaron el ayuntamiento de Limoges y Macron reconoció fallas de previsión e inteligencia

Las protestas del sábado 17 de octubre contra el aumento del costo de la vida dejaron en Francia casi 2 mil 400 detenidos y cerca de mil agentes heridos, entre policías y gendarmes, de acuerdo con el balance del Ministerio del Interior difundido este lunes 19. Las cifras crecieron de manera notable desde el primer recuento: el sábado, el ministro Laurent Núñez habló de unos 400 arrestos, y el domingo elevó el dato a más de mil 800 detenidos y más de 500 policías heridos. En la región de París se contabilizaron 855 detenidos, de los cuales 557 continuaban bajo custodia.
En Limoges, en el centro oeste del país, manifestantes incendiaron el ayuntamiento, un edificio inaugurado en 1883. El techo y el campanario se derrumbaron, y el prefecto Maurice Barate explicó que la cubierta cayó sobre los pisos inferiores, salvo el ala oeste.
La movilización fue convocada por diversos colectivos y respaldada por la central sindical CGT. Núñez calculó 550 mil participantes en 110 marchas en todo el país, mientras que los organizadores hablan de 800 mil. Los estudiantes bloquean escuelas desde mediados de septiembre por las condiciones educativas, y las protestas se ampliaron al alza de los precios de los combustibles, la energía y los alimentos, y al deterioro de los servicios públicos.
Hubo disturbios en París, Marsella, Lyon, Rennes, Lille y Ruán. En Marsella, personas encapuchadas entraron brevemente al ayuntamiento; en Lyon se incendió una oficina de turismo, y en París la policía empleó gas lacrimógeno. En Saint-Étienne, un joven perdió una mano y las autoridades abrieron una investigación. El presidente Emmanuel Macron reconoció fallas de previsión y de inteligencia, dijo que los responsables de los saqueos deberán responder por los daños y pidió replantear la forma de operar de las fuerzas de seguridad. El primer ministro Sébastien Lecornu atribuyó la violencia a la ultraizquierda y a delincuentes, y los alcaldes de París, Marsella y Lyon pidieron reunirse con él.

Imagen: Afp
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