El fin de semana, Rusia sufrió el mayor bombardeo con drones ucranianos registrado hasta ahora contra Moscú, mientras que se realizaba la última jornada de las elecciones legislativas rusas. Al menos cuatro personas murieron y 21 resultaron heridas, según autoridades locales, mientras que la principal refinería de petróleo de la capital sufrió daños considerables.
El gobierno de Ucrania informó que la ofensiva incluyó más de mil 600 aeronaves no tripuladas lanzadas en distintos puntos de Rusia, de las cuales cerca de 450 tenían como destino específico la capital. Para el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, se trató del mayor número de drones interceptado en un solo ataque desde que inició la guerra.
La refinería de petróleo de la capital rusa, responsable de alrededor del 33 por ciento del combustible que consume la región metropolitana y proveedora de diésel y combustible de aviación para las fuerzas armadas rusas, concentró el mayor daño del ataque. El presidente Zelenski explicó que la operación buscó golpear instalaciones petroleras clave y un centro logístico que, según sus palabras, representan miles de millones de dólares para sostener la maquinaria bélica rusa.
Además de la refinería, el bombardeo dañó edificios residenciales en al menos dos localidades del área metropolitana y obligó a cancelar o retrasar cerca de 100 vuelos en los aeropuertos de Moscú. Semanas antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, había asegurado que Rusia y Ucrania acordaron suspender los ataques contra infraestructura energética, un compromiso que ambos países incumplieron en los días posteriores al anuncio.

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